La artrosis de cadera no significa necesariamente dejar de caminar, hacer ejercicio o renunciar a una vida activa. Muchas personas llegan a consulta preocupadas porque una radiografía muestra “desgaste”, pero la intensidad del dolor y la limitación funcional no siempre se corresponden exactamente con lo que aparece en una prueba de imagen.
Por eso, en Benedicto Fisioterapia damos mucha importancia a cómo se mueve la persona, qué actividades le cuestan y qué capacidad tiene para tolerar carga.
Cuando la cadera empieza a limitarte
Los primeros cambios suelen notarse en situaciones muy concretas: caminar durante más tiempo, subir escaleras, ponerse los zapatos, levantarse de una silla baja o entrar y salir del coche.
También es frecuente notar rigidez después de estar un rato sentado o dolor en la zona de la ingle, lateral de la cadera o parte anterior del muslo.
Más que centrarnos únicamente en el diagnóstico de artrosis, valoramos qué movimientos están limitados y qué capacidades podemos mejorar.
El ejercicio sigue siendo una de las herramientas principales
Uno de los errores más frecuentes es reducir demasiado la actividad por miedo a “desgastar más” la articulación.
En muchos casos ocurre justo lo contrario: perder fuerza y movilidad puede hacer que las tareas cotidianas resulten cada vez más difíciles.
El trabajo progresivo de fuerza de glúteos, musculatura de la cadera y extremidad inferior puede ayudar a mejorar la función y la tolerancia a actividades como caminar, subir escaleras o levantarse de una silla.
¿Qué papel tiene la fisioterapia?
La fisioterapia puede ayudar a mejorar movilidad, reducir síntomas y facilitar una progresión segura del ejercicio.
Dependiendo del paciente podemos combinar terapia manual, ejercicios de movilidad, fortalecimiento y educación sobre cómo gestionar las cargas.
No buscamos “regenerar el cartílago” mediante fisioterapia, sino conseguir que la persona pueda moverse mejor y mantener el mayor nivel de actividad posible.
¿Debo dejar de caminar si me duele?
No necesariamente.
En muchos casos es preferible ajustar la distancia, velocidad o frecuencia de las caminatas antes que abandonar completamente la actividad.
Una estrategia habitual consiste en encontrar una cantidad de ejercicio tolerable e ir aumentándola progresivamente.
La bicicleta estática, caminar, ejercicios de fuerza o actividades acuáticas pueden ser buenas opciones dependiendo de cada caso.
¿Cuándo puede plantearse una prótesis de cadera?
Cuando el dolor y la pérdida de función son importantes y el tratamiento conservador no consigue mantener una calidad de vida adecuada, el traumatólogo puede valorar una cirugía de sustitución articular.
Pero incluso en estos casos, llegar a la operación con una buena capacidad física puede facilitar posteriormente la recuperación.
Después de la intervención, la fisioterapia también tiene un papel importante para recuperar fuerza, movilidad y autonomía.
Artrosis de cadera en Zaragoza
Si tienes artrosis de cadera en Zaragoza y notas que caminar, subir escaleras o realizar tus actividades habituales se está volviendo más difícil, podemos valorar tu situación y diseñar un programa de tratamiento adaptado a tus objetivos.
En Benedicto Fisioterapia combinamos fisioterapia y ejercicio progresivo para ayudarte a mantener la movilidad, mejorar la fuerza y conservar el mayor nivel de independencia posible.

